Oaxaca, arruinado…

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Mario CASTELLANOS ALCAZAR          REMOLINO POLITICO

                                                                Septiembre 10  2017

         Nuevamente, Oaxaca vuelve a los ojos y el sentimiento del mundo, no solo por la violencia, la corrupción, los fraudes y las manifestaciones  del gobierno mexicano y las organizaciones sociales y políticas, sino ahora, por el dolor profundo ocasionado  por los huracanes y para colmo de males, el terremoto de 8.2 grados que arruinó a más de un millón de oaxaqueños enlutados o en calidad de damnificados.

        Oficialmente suman 71 muertos por causa del sismo en la entidad oaxaqueña. La región más afectada es Juchitán de Zaragoza y de ahí toda la región del Istmo de Tehuantepec, la costa, La Cuenca y los valles centrales, que como nuca fueron azotadas despiadadamente por el inclemente terremoto que tuvo su epicentro en el Estado de Chiapas.

       Cientos de miles de familias perdieron sus casas al haber sido derrumbadas por el fenómeno natural y en estos momentos están pasando hambre severa por los efectos de la incomunicación, el pánico y la indolencia de los gobiernos, que como siempre, muestran ineficiencia para dotar de víveres  y otros servicios a los damnificados que han perdido sus pertenencias por los efectos nocivos de los huracanes  y el sismo fenomenal que no se había sentido desde hace 100 años.

      Todo es luto, inseguridad, esperanza, llanto, dolor y tristeza de los damnificados que se sienten impotentes porque la vida les cambió su destino. Ya no serán los mismos porque su historia ha cambiado sobre todo a los hogares enlutados, porque sus familiares se quedaron atrapados en los escombros, en las inundaciones y venidas de los ríos y arroyos, así como el desgajamiento de los cerros  en donde vive mucha gente de escasos recursos económicos.

        Todo es posible, menos que los vivales utilicen el dolor humano para medrar con el sentimiento de los damnificados y de la misma sociedad oaxaqueña que por supuesto se ha solidarizado a los dañados de los desastres naturales, pero no se concibe que a partir de esta fecha surjan los charlatanes que traten de llevar agua a su molino, prebendas  personales a costa de los fenómenos naturales.

     Ya los partidos  políticos,  los presuntos candidatos y los aspirantes a los puestos de elección popular con toda seguridad que se están preparando para politizar la moral y el sentimiento humanos con la finalidad de arengar y tomar como bandera política el alto costo social que dejarán los desastres naturales, enarbolando las demandas de los más pobres y marginados y parloteando el burocratismo del gobierno federal, estatal y municipal, argumentando que los apoyos no llegan oportunamente a los damnificados, que sin bien muchas veces es cierto, pero no se vale que los agoreros de la incertidumbre utilicen el hambre del pueblo oprimido para buscar un cargo de elección popular.

       El mismo Presidente de México, Enrique Peña Nieto y el Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa estuvieron en Juchitán de Zaragoza para solidarizarse  con los damnificados y familias enlutadas y asimismo ofrecieron todo tipo de ayuda  a quienes lo necesitan, pero dicha actuación no deja de tener tintes políticos electorales, que si  bien, no lo hacen abiertamente, pero lleva una dosis de  inducción al voto que permitirá olvidarse por una temporada de los graves problemas sociales, políticos y económicos por la que atraviesan las familias mexicanas, pero más en Oaxaca, que ha sido olvidada de décadas atrás por el gobierno federal.

                    REMOLINEANDO.

      JUCHITAN.- La familia Castellanos Alcázar se solidariza con nuestro Hermano Gerardo Castellanos Alcázar y esposa, Ciria Jiménez e hijos, quienes radican en Juchitán de Zaragoza, afectados moralmente por el terremoto reciente pasado, por la muerte de nuestro queridísimo amigo, Rey Jiménez, padre, suegro y abuelo de dicho hogar, quien fue una de las víctimas del atroz sismo, que también corto la vida a decenas de juchitecos con quienes esta familia se solidariza y hace suyo el pésame y singular acogimiento. Hago énfasis de las palabras del Ingeniero Gerardo: “Los Istmeños somos testarudos, aferrados y muchas veces difíciles de convencer, somos un hueso duro de roer y corazones muy grandes, lloramos de verdad y cuando festejamos para que te cuento, por la dicha de estar vivo, así, somos hijos de las nubes,  a prueba de vientos y ciclones, y por lo mismo, fuertes como nuestras construcciones, por tanto nos vamos a levantar porque somos Istmeños y somos Oaxaca, al fin, progresistas para lograr nuestros ideales”.

carloscastellanos52@hotmail.com

 

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